Los principales factores erosivos que corrigen estos sistemas son la escorrentía superficial, la erosión eólica y el impacto de las gotas de lluvia.
Consiste en la proyección de un sustrato orgánico, con un espesor variable entre 10 y 20 cm, estabilizado mediante una malla en superficies de gran pendiente.
Se trata de un revolucionario sistema que amplía las técnicas de bioingeniería en levantamiento de muros de contención estructural, de hasta 80º de pendiente.
El Sistema Krismer constituye una solución idónea para conseguir una combinación de estabilización y revegetación, hasta en los taludes más difíciles.
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